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El autocuidado es tu mejor inversión en la vejez

  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

Cuando escuchamos la palabra "autocuidado", solemos pensar en ir al médico o tomar las medicinas a tiempo. Sin embargo, desde la gerontología, el autocuidado es algo mucho más profundo: es la capacidad de mantener el control sobre nuestra propia vida y nuestro cuerpo el mayor tiempo posible.


L.G. Yamileth Villarreal


No se trata solo de añadir años a la vida, sino de añadir autonomía a esos años.


¿Qué es realmente el autocuidado?

A nivel clínico, los profesionales dividimos nuestras actividades diarias en dos grandes grupos. Entenderlos nos ayuda a saber en qué áreas debemos poner más atención para no perder nuestra independencia:

  1. Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD): Son las tareas esenciales para la supervivencia y el cuidado del cuerpo, como bañarse, vestirse, alimentarse y desplazarse. Cuando descuidamos estas tareas, nuestra salud física y nuestra dignidad se ven comprometidas.

  2. Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD): Estas son más complejas y nos permiten interactuar con el entorno. Incluyen preparar la comida, manejar nuestro propio dinero, usar el teléfono o salir de compras. Mantener estas habilidades es lo que realmente nos permite decir: "Yo decido mi día a día".


La higiene y el aspecto: Más que vanidad, es salud mental

Un punto que solemos pasar por alto es el cuidado del aspecto físico. Con el paso del tiempo, algunos procesos cerebrales (específicamente en el lóbulo frontal) pueden hacer que perdamos la iniciativa para arreglarnos o bañarnos.


Es fundamental entender que mantener nuestra rutina de aseo y vestirnos con la ropa que nos gusta no es un acto de vanidad; es una señal que le enviamos a nuestro cerebro de que seguimos presentes y activos. El autocuidado físico refuerza nuestra autoestima y previene estados depresivos que suelen alimentarse del abandono personal.


Consejos prácticos para empezar hoy:

  • Simplifica, no abandones: Si abotonar la camisa se vuelve difícil, busca prendas con cierres más sencillos, pero no dejes de elegir tu propia ropa.

  • Crea un entorno seguro: El miedo a caerse es la principal causa por la que dejamos de bañarnos o movernos. Instalar barras de apoyo o usar una silla de ducha no es signo de debilidad, es una estrategia de inteligencia para seguir siendo independientes.

  • Escucha a tu cuerpo: El dolor no es "normal" por la edad. Atender una molestia a tiempo es parte del autocuidado preventivo.


Recordemos que envejecer es un proceso natural, pero la forma en que lo vivimos depende, en gran medida, de las pequeñas decisiones de cuidado que tomamos cada mañana frente al espejo.


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