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Incursión de la tecnología en la vejez

hace 1 día
3 min de lectura

Durante años ha persistido una creencia errónea que frena el desarrollo de miles de personas: la idea de que la tecnología "está peleada con las personas mayores" o que el mundo digital resulta demasiado complejo para quien no creció con un celular en la mano.


Autora: L.G. Yamileth Villarreal


Sin embargo, la realidad actual nos demuestra todo lo contrario. Hoy en día, el teléfono se ha convertido en una de las herramientas más potentes para preservar y potenciar la autonomía en la vejez.


Acceder a servicios digitales no es un lujo, ni una moda pasajera; es un derecho de inclusión que facilita la vida cotidiana, elimina barreras tecnológicas  y brinda una valiosa independencia.


Cuando una persona mayor aprende a utilizar las herramientas básicas de su dispositivo móvil, gana libertad para gestionar su tiempo sin depender de otros.


Existen tres áreas fundamentales donde la tecnología marca una diferencia crucial:

  1. Gestión financiera y banca móvil: Poder consultar el saldo de una pensión, realizar una transferencia o verificar los movimientos bancarios desde la comodidad del hogar evita las largas filas en las sucursales, los desplazamientos  y el riesgo de cargar efectivo en la calle. 


Las aplicaciones bancarias oficiales están diseñadas para ser cada vez más intuitivas y accesibles, a diferencia de ciertos procedimientos directos en el banco.


  1. Cuidado de la salud y recordatorios inteligentes: La adherencia a los tratamientos médicos es clave para el bienestar. 


Utilizar aplicaciones de calendario o herramientas gratuitas de alertas de medicamentos permite programar avisos precisos para cada toma, citas médicas o estudios de laboratorio. Esto devuelve a la persona  el control  de su salud de forma organizada y segura.


  1. Movilidad, mapas y servicios de transporte: Las aplicaciones de navegación y los servicios de transporte privado a través de plataformas digitales ofrecen una libertad de movimiento sin precedentes. 


Saber ubicar una dirección, conocer las rutas de transporte público o solicitar un vehículo con chofer que recoja a la persona en la puerta de su casa le permite asistir a reuniones, consultas o paseos de manera autónoma y confiable. Incluso al existir cada vez más demanda por parte de la población mayor, las aplicaciones ya están diseñando perfiles para mayores como “Uber Senior´s” 


Si bien los beneficios de la era digital son inmensos, es una realidad que los fraudes, estafas y suplantaciones de identidad han aumentado. Esta amenaza no debe ser un motivo para alejarse de la tecnología, sino un incentivo para capacitarse y navegar con prevención.


Para proteger el patrimonio y la tranquilidad, es indispensable incorporar algunas reglas de oro de ciberseguridad:


  • Protección de datos sensibles: Ninguna institución bancaria, gubernamental o de transporte solicitará jamás contraseñas, NIP, claves dinámicas o códigos de verificación por llamada, mensaje de texto o WhatsApp. Y tenemos que tener MUY PRESENTE este punto.


  • Duda ante la urgencia: La mayoría de las estafas digitales utilizan el sentido de urgencia o el temor (mensajes como "Su cuenta ha sido bloqueada" o "Tiene un paquete detenido"). Ante la duda, nunca hay que hacer clic en enlaces sospechosos, ni proporcionar información personal.


  • Descarga de aplicaciones oficiales: Es crucial instalar únicamente herramientas provenientes de las tiendas oficiales (Google Play Store o App Store) para garantizar que se trata de plataformas verificadas.


Redes de confianza: La clave para un aprendizaje acompañado:


Incursionar en el entorno digital no tiene por qué ser un proceso solitario, ni angustiante. La mejor manera de dar los primeros pasos con seguridad es apoyarse en una red de confianza.


Acercarse a un familiar cercano (un hijo, un nieto de confianza) o a profesionales capacitados en inclusión digital para personas mayores permite aprender a su propio ritmo. 


Es muy recomendable establecer acuerdos previos con esa persona de apoyo; por ejemplo: "Acompáñame a configurar mi banca móvil por primera vez" o "Enséñame cómo pedir un servicio de transporte paso a paso hasta que me sienta seguro de hacerlo solo".


Aprender a usar la tecnología a cualquier edad es un acto de valentía y actualización constante. 


No se trata de dominar todas las aplicaciones que existen, sino de adueñarse de aquellas que simplifican el día a día, protegen la salud y garantizan la libertad de decidir. La tecnología no pertenece a una sola generación; es una puerta abierta para que todas las personas, sin importar su edad, continúen conectadas con el mundo.

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