Dentro de tu mayor desequilibrio está tu propósito de vida
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Nos han hecho creer que el propósito de vida lo encontramos en lo bonito, en nuestros dones, en nuestros talentos o en que nos vaya bien en la vida.

Rafaela Rodríguez
El propósito mayor o el propósito medular quien sabe cuál sea, esperemos que lo hayamos descubierto y ejercido cuando estemos frente a la muerte o por lo menos poderle decirle: creo que lo cumplí porque hice lo que me apasionaba, me expandía, me conectaba con lo sagrado y serví a todo ser sintiente; aunque no haya tenido tanta consciencia de eso.
Tú tienes un propósito, también hay pequeñas misiones y las que son profundas ya que vienen del ser. Se dice que el alma no solo vino a ser feliz, a vivir y a morir, sino tiene la misión de rectificar, de transformar aquello en donde más desafío ha encontrado y en donde está el mayor dolor. Ahí es donde se encuentra algo que pulir, que si no se queda sumergida en el sufrimiento y aprovecha esa oportunidad para transformarse, para crecer es donde va a encontrar su propósito.
Empieza a mirar tus desequilibrios con la mirada del adulto cuando ve que está aprendiendo a caminar un niño, y hazte las siguientes preguntas:
• ¿Qué temas se repiten en mi vida una y otra vez?
• ¿Qué situaciones me hacen reaccionar con intensidad?
• ¿Qué he tratado o intentado evitar constantemente?
Se que mirar tus sombras o lo que has intentado durante tanto tiempo no es fácil, decirte la verdad puede doler al principio, pero es liberadora ya que te va a llevar a otro nivel de conciencia; después de mirar como un testigo hazte la siguiente pregunta: ¿Qué cualidad necesito desarrollar para transformar este conflicto, para transformar este desequilibrio que tengo en luz?
Acuérdate que todo aquello que te saca de tu neutralidad hace que reacciones con intensidad, reacciones con dolor, con tristeza o con enojo. Cuando no hay un tema que trabajar, ya no respondes ante eso, simplemente lo puedes mirar como observas pasar una hormiguita o un pajarito sin reaccionar, solo lo miras y continúas con tu vida.
Pero lo que le pasa a la gran mayoría cuando se encuentra con un pajarito es que tiende a quedarse obsesionado o clavado en eso y lo saca de su centro: si te quedas largo tiempo mirando el abismo: corres el riesgo de convertirte en lo que miras y pierdes tu neutralidad. La vida te lo esta presentando porque hay un tema que ya requiere que pulas, que necesitas trabajar para que puedas descubrir tu propósito.
Hay energías atoradas dentro de ti que están pidiendo con cada cosa que te pasa en tu existencia salir a la luz para trabajarlas y cada día ser más pleno.
La vida nos dice... TRABÁJALO. Dependiendo de las preguntas que te hagas es la calidad de las respuestas y los caminos que se te van a abrir, por eso no es, ¿Por qué me pasa esto a mí?, ¿Qué hice yo para merecer esto? Si yo me porto bien. Este tipo de preguntas lo único que ocasionan es que crezca el dolor, que crezca el enojo, que crezca la injusticia dentro de ti, la percepción con esta mirada al conflicto hace que llegue la amargura y el estancamiento.
Las preguntas que te pueden llevar a mayor conciencia y propósitos son: ¿Para qué me pasa esto?, ¿Qué es lo que tiene que aprender mi alma al vivir esta situación?, ¿Qué me está mostrando de mi esta situación o esta persona?, ¿Qué tengo que pulir? ¿Qué virtud me está invitando la vida a desarrollar o a practicar?
Cuando el conocimiento cruza el portal, cuando ya lo comprendiste con todo tu ser, en ese instante lo empiezas a ejercer: ya lo encarnas. Porque ya lo comprendiste en varios niveles, no solo con el intelecto, sino con la inteligencia del corazón, con la inteligencia del espíritu y de tu energía.
El desequilibrio se encuentra cuando te sacan de tu centro, cuando te sacan de tu neutralidad y es ahí donde está un propósito de tu alma. Todos tenemos una energía vital, una pulsión de vida que necesita una dirección. Si no hay esa dirección, si no hay pasión en lo que estoy haciendo, se va a desperdiciar esa energía, pero siempre está la opción de poderla canalizar para que favorezca al mayor número de implicados.
Por eso mucha gente se alcoholiza, se droga, tiene adicción al sexo o trabaja muchas horas al día, hay tantas formas de evadirse hoy en día que toda esa energía concentrada e impulso vital se desperdicia.
El propósito se nos presenta en cada situación cotidiana, es una invitación para aprender, servir y AMAR. Se dice que el propósito se encuentra porque nace de un impulso interno, para poder mirar todas tus potencialidades y cualidades.
No hay una situación buena o mala: simplemente, todas son experiencias que te ayudan a descubrir para qué estás aquí, cuál es tu misión de vida. Eso métetelo en tu cabeza, tú tienes que descubrir el propósito de ese dolor, el para qué te sacaron de un lugar, te corrieron de tu trabajo o de una casa.
¿Cuál es ese propósito que tienes que aprender? O mueres o sobrevives. Y la invitación es no solo llegar a la orilla sino explorarlo todo y ser mejor persona después de la travesía ya que aprendiste la lección, es la invitación a pulir una cualidad que, de otra forma a voluntad no te atreverías a vivirla, a experimentarla, porque estás muy cómodo. Creemos que lo que vivimos es lo mejor que nos ha pasado, es bueno: pero recuerda algo siempre hay cosas mejores, hay cosas más plenas de lo que hemos experimentado hasta ahora.
El alma no crece en la seguridad, sino crece en el caos, en salirnos de nuestra zona de confort. Y la única forma que a veces encuentra la vida o nuestra alma para sacarnos de lo que ya nos acomodamos es el dolor, es poniendo situaciones que nos desequilibren para poder mirar si así lo eliges: el sentido a todo, desarrollar virtudes y soltar todo aquello que no nos sirve para la siguiente misión.
Por eso no se reduce el propósito de vida a nacer y morir, ni a la búsqueda de comodidad, sino que también implica el propósito de tu vida la evolución de tu potencial y de tu consciencia.






